Cultura

El Programa Educativo del Museo Carmen Thyssen Málaga propone un “diálogo real” con la sociedad

El Programa Educativo del Museo Carmen Thyssen Málaga propone, para este curso 2018-19, entablar un «diálogo real» con la sociedad. Así, inspirados en los conceptos de la pedagogía crítica y la educación respetuosa, los contenidos planteados para este curso tienen como objetivo responder a las verdaderas necesidades de las personas que visitan el Museo, reforzando la calidad de las acciones educativas para el público infantil y familiar, los centros educativos y sociales, los artistas y los jóvenes.

Un año más, el Programa Educativo, que abrirá el plazo de información e inscripción para las diferentes actividades el próximo 24 de septiembre, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Málaga así como de la Obra Social «la Caixa», que renueva su compromiso por cuarto año consecutivo.

Así, según han señalado desde el museo a través de un comunicado, para las personas de entre tres y seis años, el nuevo programa plantea una actividad dividida en dos momentos: por un lado, se activará el espacio expositivo como escenario idóneo donde propiciar el aprendizaje de hábitos personales y sociales para la convivencia, lo que permitirá «trabajar el límite desde una perspectiva sana, respetuosa y comprensiva con las necesidades de los niños y niñas de estas edades».

En este apartado, se desarrollarán la visita sensorial ‘No hay color…’, en la que los participantes entrarán en contacto directo con el color desde la experimentación, dejando a un lado el enfoque clásico que los categoriza.

Por su parte, para los niños con edades comprendidas entre los siete y 12 años, se pondrá en marcha la actividad ‘Falda-pantalón’, en la que se analizará cómo nos afectan los estereotipos de género a la hora de definir los límites de nuestra libertad de pensar, estar o hacer.

Al respecto, han incidido en que desde los planteamientos de la coeducación se reflexionará sobre maneras de establecer relaciones de igualdad desde la diferencia, poniendo conciencia en el uso del lenguaje y en las formas de comunicación «que sutilmente ejercen dinámicas de poder de unos sobre otros».

Así, para las personas de entre 13 y 18 años, a través de la actividad ‘Instrucciones de uso’, se establecerán espacios de pensamiento crítico a propósito de las normas, su alcance, su utilidad, su autoría y las maneras de sancionar lo que se escapa a su control. Puesto que la vida en sociedad está regida por normas implícitas y explícitas que limitan los comportamientos en favor de un bien común, se reflexionará de forma conjunta «sobre los límites de lo normativo y la forma en que afecta a diferentes instancias del espacio social y personal».

Para los grupos de niños y adultos organizados en comunidades, se incluyen visitas a las exposiciones temporales adaptando los contenidos a sus necesidades.

La comunidad universitaria y aquellos adultos que quieran profundizar en los contenidos teóricos sobre las exposiciones temporales y la Colección del Museo, contará con un curso monográfico a propósito de la muestra ‘La Furia del Color. Iturrino (1864-1924)’, y los ciclos conferencias ‘Narrativas en la Colección Carmen Thyssen’ impartido por la directora Artística del Museo, Lourdes Moreno; y ‘Miradas de Escritor’, que contará con la presencia de los escritores Antonio Orejudo, Cristina López Barrio, María Dueñas y Javier Sierra.

EN TIEMPO LIBRE

Por otro lado, para las personas que acuden al museo en su tiempo libre, las actividades propuestas «se alejan de la idea de ocio cultural como mero entretenimiento y buscan preparar espacios en los que se pueda construir activamente una parte de la identidad personal y social con cada experiencia de movimiento, música, palabra e imagen».

En este apartado, además de las habituales actividades desarrolladas en los periodos vacacionales de Navidad, Semana Blanca y verano, se recogen las visitas taller intergeneracionales, las prácticas de iniciación musical para bebés, los bebecuentos y las acciones de Arte en Movimiento, cuyo objetivo es el desarrollo de la conciencia corporal y las capacidades expresivas del cuerpo.

CO-LABORATORIOS

También en la sección de Educalab, el Programa Educativo entra en diálogo con la comunidad de profesores y educadores, con el público joven y los artistas actuales. Desde un planteamiento que «reinventa» las relaciones tradicionales entre profesorado y alumnado, educador y participante, se analizará también la utilidad pedagógica del arte como ámbito para el desarrollo del pensamiento crítico y creativo.

Así, los jóvenes volverán a tener un papel activo en el Museo que, con la mediación del Área de Educación, se les ofrece en su complejidad organizativa y profesional. Desde el 2013, el equipo de Jóvenes MCTM (jóvenes de entre 18 y 26 años) se ocupa de trenzar los discursos culturales de la institución con los extra-institucionales en una revisión continua de las propuestas museísticas y su función social. Desde su mirada, el Museo «renueva una y otra vez las claves para mantener un diálogo activo con el entorno».

Asimismo, las prácticas artísticas actuales también encuentran su lugar en este apartado del programa con los Talleres de Creación, que involucran a diferentes personas en la conciencia de que la creación ofrece herramientas intelectuales y prácticas para la vida.

Hasta la fecha, se ha contado con artistas de disciplinas artísticas tan diversas como las prácticas de archivo con Rosell Meseguer, la creación radiofónica con ‘La Sonidera’, el documental de creación con el ‘Colectivo Mnemocine’, la serigrafía artística con el colectivo ‘Hola Por qué’, la performance con ‘Los Torreznos’, el teatro aplicado con ‘The Cross Border Project’, la danza inclusiva con la ‘Compañía de danza Vinculados’, el espacio con ‘Basurama’ y la voz y el sonido con ‘Poderío Vital’.

Por último, en la que será su quinta edición, la Residencia de Arteducación se consolida como el colofón anual del Programa Educativo. Con esta propuesta, los artistas que vinculan su creación con la praxis educativa dan lugar a una experiencia en la que el proceso se colectiviza y el proyecto inicial se enfrenta a ser repensado, interpelado y expandido.

El artista propone aquí su proceso de trabajo «como motor de creación para el hacer/pensar de otras personas al mismo tiempo que se deja impregnar por los acontecimientos y saberes compartidos de esa colectividad durante el período de residencia».

 

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