Cultura

El Programa Educativo del Museo Carmen Thyssen Málaga reafirma para este curso su compromiso con la naturaleza

El Museo Carmen Thyssen Málaga ha presentado este miércoles su nuevo Programa Educativo para el curso 2019-2020, en el que se renuevan los contenidos, reafirmando su compromiso con la naturaleza y vuelve a tener como eje la participación del público infantil y los jóvenes así como los centros educativos y sociales.

Un año más, el Programa educativo, que abrirá el plazo de información e inscripción para las diferentes actividades el próximo 23 de septiembre, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Málaga así como de «la Caixa», que renueva su compromiso por quinto año consecutivo.

Así lo han informado durante el acto de presentación la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Noelia Losada; la directora Artística del Museo, Lourdes Moreno; y el delegado de la Fundación Bancaria «la Caixa» para Andalucía y Melilla, Juan Carlos Barroso.

CENTROS EDUCATIVOS Y SOCIALES

Han detallado que para centros educativos, el nuevo programa incluye para los niños de entre tres y seis años la actividad ‘Entre líneas’, en la que apoyándose en dinámicas basadas en pedagogías activas y de respeto a la infancia, se propiciará un acercamiento al Museo desde un ambiente relajado y familiar.

Asimismo, pondrán el foco de atención en el aprendizaje a través del movimiento, ya que la adquisición de habilidades espaciales ayuda a los niños y niñas a desenvolverse de forma más eficiente en el entorno y favorece el mejor conocimiento de éste.

Por otro lado, para los niños de entre siete y 12 años ‘No hay planeta B’ propone analizar la relación que mantenemos con el ambiente con el objetivo de ponerlo en valor y desarrollar así nuevas estrategias que garanticen su pervivencia.

Al respecto, el programa recoge los planteamientos de los movimientos ecológicos actuales sobre el respeto a la naturaleza. Mientras que para las personas de entre 13 y 18 años, se proyectará la actividad ‘Nuevo usuario’, en la que reflexionar sobre quiénes somos, cómo hemos llegado a ser como somos, qué factores pueden influir en la confección de nuestra identidad, ya sea propia o colectiva, así como en la fragilidad o variabilidad de ésta. Aspectos intrínsecos del ser en el periodo de la adolescencia que ponen en cuestión lo aprendido.

Por último, para la comunidad universitaria y para aquellos adultos que quieran profundizar en los contenidos teóricos sobre las exposiciones temporales y la Colección del Museo, se organizarán dos cursos monográficos y dos ciclos de conferencias que procuran expandir las temáticas propias de la historia del arte y poner el arte visual en relación con otras disciplinas.

Así, se llevarán a cabo, en el mes de noviembre, el curso monográfico a propósito de la exposición ‘Fantasía árabe. Pintura orientalista en España (1860-1900)’, así como la séptima edición del ciclo Narrativas en la Colección Carmen Thyssen impartido por la directora Artística, Lourdes Moreno, que en esta ocasión se desarrollará a partir del mes de febrero y se centrará en las figuras de Sorolla, Zuloaga y Solana; mientras que en el mes de mayo de 2020 llegará el nuevo curso de primavera que se centrará en la exposición temporal ‘Máscaras’.

Además, a partir del mes de enero se celebrará una nueva edición del ciclo ‘Miradas de escritor’, en el que se fusiona el arte y la literatura a partir de las obras de la Colección permanente del Museo Carmen Thyssen Málaga.

En relación con el ámbito social, han incidido en que el museo sirve de apoyo a las personas en riesgo de exclusión social o con diversidad funcional ofreciendo recursos específicos a las asociaciones, centros sociales y centros ocupacionales.

De igual modo, continuarán con el proyecto ‘Correspondencias’ en la que será su quinta edición, con la novedad de que el grupo acogerá tanto a personas que sufren trastorno mental grave como a familiares de usuarios.

TIEMPO LIBRE

Por otro lado, para las personas que acuden al museo en su tiempo libre las actividades propuestas «se alejan de la idea de ocio cultural como mero entretenimiento y buscan preparar espacios en los que se pueda construir activamente una parte de la identidad personal y social con cada experiencia de movimiento, música, palabra e imagen», han informado en rueda de prensa.

En este apartado, los fines de semana recogen las visitas-taller para Familias, Bebecuentos, Iniciación musical, así como Arte en movimiento, actividad que tienen como objetivo de poner conciencia en el cuerpo mediante el juego. Además de las habituales actividades desarrolladas en los periodos vacacionales de Navidad, Semana Blanca y verano.

CO-LABORATORIOS

De igual modo, en la sección de Co-laboratorios, el Programa Educativo entra en diálogo con la comunidad de profesores y educadores, con el público joven y los artistas actuales. Desde un planteamiento que rediseña las relaciones tradicionales entre profesorado y alumnado, educador y participante, se analizará también la utilidad pedagógica del arte como ámbito para el desarrollo del pensamiento crítico y creativo.

Así, los jóvenes volverán a tener un papel activo en el museo que, con la mediación del Área de Educación, se les ofrece en su complejidad organizativa y profesional.

Serán ellos –jóvenes entre 18 y 26 años– quienes trenzan los discursos culturales de la institución con los extra-institucionales en una revisión continua de las propuestas museísticas y su función social. Desde su mirada, el Museo «renueva una y otra vez las claves para mantener un diálogo activo con el entorno», han agregado.

También las prácticas artísticas actuales también encuentran su lugar en este apartado del programa planteando proyectos y procesos creativos que involucran a diferentes personas en la conciencia de que la creación ofrece herramientas intelectuales y prácticas para la vida, con dos Talleres de creación.

Por último, en la que será su sexta edición, la Residencia de Arteducación se consolida como el colofón anual del Programa Educativo. Con esta propuesta, los artistas que vinculan su creación con la praxis educativa dan lugar a una experiencia en la que el proceso se colectiviza y el proyecto inicial se enfrenta a ser repensado, interpelado y expandido.

El artista propone aquí su proceso de trabajo como motor de creación para el hacer/pensar de otras personas al mismo tiempo que se deja impregnar por los acontecimientos y saberes compartidos de esa colectividad durante el período de residencia.

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